La frescura es un aspecto fundamental para garantizar la calidad del café y que sus atributos se vean reflejados en la taza.

Al tostar los granos de café su estructura molecular se vuelve muy inestable y reacciona muy rápidamente con el oxígeno, ésta reacción “oxida” el café produciendo un sabor rancio en sus aceites escenciales y disminuyendo su aroma. En un café mal empacado este proceso lo daña en menos de 15 dias.

Nuestro empaque fue desarrollado especialmente para conservar el café fresco, manteniendo intactas sus cualidades durante un año.

Válvula de frescura que permite escapar los gases que emanan del café al reaccionar con el poco oxígeno que queda al cerrar el bote.
Estas reacciones acaban rápidamente con el oxígeno en el interior del bote generando una atmósfera protectora que evita la oxidación del café.